¡No todo retraso o dificultad del lenguaje nace del “lenguaje” en sí!.
- CDC Panama

- 9 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 9 ene

En el desarrollo infantil, solemos pensar que hablar es simplemente “decir palabras”. Pero la realidad es mucho más compleja y fascinante. El lenguaje oral es una danza fina entre el cerebro, los músculos, la respiración, la audición y la intención comunicativa. Y dentro de esa danza, el planeamiento motor ocupa un lugar central que muchas veces pasa desapercibido.
Algunos niños no presentan dificultades lingüísticas por falta de vocabulario, por inmadurez fonológica o por un problema auditivo. En cambio, lo que está fallando es la capacidad de planificar, secuenciar y ejecutar los movimientos necesarios para hablar. Cuando el planeamiento motor no funciona de manera eficiente, el lenguaje puede verse afectado de formas muy específicas.
¿Qué es el planeamiento motor del habla?
Es la habilidad del cerebro para:
Seleccionar los sonidos correctos.
Organizar su secuencia.
Activar los músculos orofaciales en el orden, tiempo e intensidad adecuados.
Ajustar la producción en tiempo real según lo que el niño escucha y siente.
Hablar implica una coreografía compleja. Si esa coreografía no está bien organizada, el niño puede saber exactamente lo que quiere decir, pero no logra que su boca lo acompañe.
¿Cómo se manifiestan estas dificultades?
Cuando el origen es motor, suelen aparecer señales muy particulares:
Variabilidad en los errores:
Un día una palabra sale perfecta, al siguiente no. No es falta de conocimiento: es inconsistencia motora.
Dificultad para imitar:
La imitación requiere planificar movimientos con precisión. Si el planeamiento motor está comprometido, repetir sonidos o secuencias puede ser muy difícil.
Problemas con las transiciones:
Pasar de una sílaba a otra, o de un sonido a otro, puede sentirse “pesado”, lento o desorganizado.
Palabras largas = mayor desafío:
A medida que aumenta la longitud de la palabra, también aumenta la demanda motora. Por eso muchos niños evitan palabras complejas.
Frustración o reducción de la intención comunicativa
Cuando el niño sabe lo que quiere decir pero no puede producirlo, la experiencia puede ser frustrante y afectar su motivación para hablar.
¿Qué perfiles suelen presentar dificultades de planeamiento motor?
Dispraxia verbal / Apraxia del habla infantil: Un trastorno motor del habla donde la planificación y secuenciación están afectadas.
Dificultades oromotoras funcionales: Tono, estabilidad, coordinación o movilidad reducida que impacta la precisión del habla.
Procesos fonológicos atípicos: Errores que no siguen un patrón lingüístico típico, sino que reflejan dificultades motoras.
Niños con antecedentes de alimentación compleja: Hipersensibilidad oral, poca experiencia motora en la zona orofacial o dificultades tempranas de succión/masticación.
¿Por qué es tan importante identificarlo?
Porque la intervención cambia por completo.
Cuando el origen es motor, no basta con trabajar vocabulario o conciencia fonológica. Se necesita un enfoque terapéutico que incluya:
Práctica motora intensiva y repetitiva.
Secuencias graduadas que aumentan en complejidad.
Apoyos multisensoriales (visual, táctil, auditivo).
Modelos claros, consistentes y estables.
Éxitos tempranos para sostener la motivación del niño.
Reconocer el componente motor permite diseñar una intervención más precisa, más respetuosa y más efectiva.
¿Qué pueden observar los padres en casa?
¿Mi hijo dice una palabra bien un día y al siguiente no?
¿Le cuesta repetir sonidos o palabras que escucha?
¿Evita palabras largas o complejas?
¿Parece saber lo que quiere decir, pero su boca no lo acompaña?
¿Se frustra cuando intenta hablar?
Estas señales no siempre indican un trastorno, pero sí merecen atención.
---
El lenguaje es una ventana al mundo interior de cada niño. Cuando un pequeño quiere comunicarse pero su cuerpo no logra acompañarlo, necesita comprensión, paciencia y apoyo especializado. Observar estas señales no es motivo de alarma, sino una oportunidad para intervenir a tiempo y acompañar su desarrollo con amor y claridad.
Si notas que tu hijo presenta algunas de estas características, CONTÁCTANOS para una consulta profesional y evaluar no solo lo que dice, sino cómo su cuerpo organiza el movimiento para decirlo. A veces, el camino hacia una comunicación más fluida comienza entendiendo que hablar es mucho más que palabras.



Comentarios